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Olfato y gusto: la estrecha relación entre estos sentidos

Olfato y gusto son dos sentidos que están estrechamente relacionados, ya que la acción de uno incide en el otro de forma considerable para la percepción total de los productos que se encuentran cerca.

Las bases para entender este vínculo son neurológicas, ya que la acción conjunta de estos recursos consigue estimular distintas terminaciones nerviosas en zonas como las mucosas nasales, orofaringe, etc.

Ambos sentidos son sistemas quimiosensibles, es decir, responden a estímulos químicos, como los que hacen que percibas un perfume de imitación y traslades la información al cerebro.

En el caso del gusto, la clave la encontramos en las papilas gustativas de la mucosa orofaríngea, mientras que el nervio olfatorio es el encargado de dotar al ser humano de captar los aromas y olores.

En algunos círculos, se considera que el sentido del olfato es el que completa al del gusto, por lo que se piensa en ambas funciones de una forma conjunta en muchos aspectos, dada su similitud en cuanto a respuestas químicas. Así, se atiende al olfato como un sentido accesorio para el gusto.

Seguro que entiendes mejor esta relación si tienes en cuenta la expresión “huele que alimenta”, refiriéndose al hecho de que la información acerca de la calidad de un alimento o bebida suele proporcionarla ambos sentidos de forma similar.

Cómo influye el olfato cuando comemos

El olfato es un recurso muy importante cuando degustamos alguna comida o bebida: al introducir el alimento, el olfato interviene en gran medida para determinar la satisfacción, más allá de lo que solemos pensar de que “sabe bien”.

También se ha evidenciado recientemente la existencia de un factor genético que propicia que unas personas tengan más desarrollado un determinado sentido respecto a otras.

Los resfriados

Otra señal del estrecho vínculo entre ambas funciones es la que se puede notar cuando estamos resfriados, ya que, ante la inacción del olfato, los sabores también quedan inhabilitados. 

Por tanto, cuando una persona piensa que está perdiendo el gusto, sea por la causa que sea, en realidad, es que se está atrofiando su capacidad olfativa.

Diferencias entre el gusto y el olfato

Aunque sean dos sentidos que tienen una gran relación entre sí, también podemos diferenciar algunos aspectos.

Teniendo en cuenta la semejanza entre ambas capacidades de su acción con sustancias químicas, hay que diferenciar que el olfato capta las partículas químicas que se mantienen en el aire, mientras que el paladar se encarga de interpretar la información de las sustancias que se disuelven en el agua.

En definitiva, el gusto y el olfato son dos sentidos muy conectados entre sí, ya que se perciben de forma conjunta para hacer llegar la información al cerebro pero las vías neuronales de cada uno son distintas.

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